Los derrumbes de taludes de tierra o la caída de rocas en carreteras de Cundinamarca han afectado la movilidad de las personas que se desplazan por las diferentes vías.

El más reciente caso se presentó este domingo, cuando hacia las 10 de la mañana un derrumbe en el sector de la Nariz del Diablo, en el kilómetro 47+100 de la vía Bogotá-Girardot, obligó el cierre total del corredor.

Esto por la caída de material rocoso que impedía el paso de los vehículos, lo que obligó el inicio del contraflujo antes después del punto afectado y la vía permaneció cerrada durante más de seis horas, mientras las autoridades, la concesionaria y los organismos de emergencia retiraban el material.

El sábado, en un sector cercano a este, también se presentó un derrumbe, lo que generó represamientos del tráfico en esta zona. 

Además, hacia las 3:30 de la tarde del sábado, la vía Bogotá-La Mesa, a la altura del kilómetro 84 (la Gran Vía) tuvo que ser cerrada en ambos sentidos por la caída de rocas en la carretera.

Solo hacia las 6:30 de la mañana pudo ser habilitado el corredor, luego de una verificación y monitoreo de las autoridades para garantizar que no se presentaran nuevos episodios que expusieran a los conductores que pasan por Cundinamarca.