La crítica situación de la Clínica Santa Sofía, único centro de atención en salud para los más de 400.000 habitantes de Buenaventura, y que llevó a la declaración de crisis hospitalaria por parte de la entidad a inicios de mes debido a la falta de capacidad instalada, ejemplifica otra de las grandes problemáticas del sistema de salud en Colombia.

De acuerdo con datos del Registro Especial de Prestadores de Servicios de Salud (Reps), en los hospitales y clínicas del país solo existen en promedio 1,7 camas por cada mil habitantes.

No obstante, entendiendo que el nivel de servicios para pacientes hospitalizados requerido para cada país depende de varios factores, como los problemas demográficos y la carga de morbilidad, si comparamos el país con otras naciones de la región con menor población, como Cuba (5,1), Uruguay (2,5) o Panamá (2,3), la cifra se torna preocupante. 

Para Nicolás Macaya Majur, presidente de la Clínica del Country y Clínica La Colina, en Bogotá, es evidente que Colombia está atrasada en la tasa de cobertura hospitalaria en comparación con otros países de Latinoamérica.

Señala Macaya que el asunto debe generar alarmas por dos puntos específicos: el primero es que cuando la oferta (cantidad de camas) no es la adecuada, los primeros en colapsar son los servicios de urgencias, en donde el paciente que ingresa debe permanecer un tiempo prolongado porque, al no tener camas, la institución no puede continuar con el flujo normal de la atención.

Segundo, esta situación generaría el aumento de riesgos en la atención, ya que no se puede cumplir con la promesa de servicio de oportunidad, calidad y calidez de forma adecuada.