Esa noche, que marcó un hito en la historia de Colombia, quedó grabado en la mente y corazón de los colombianos que a través de los medios de comunicación, se enteraban la magnitud de la tragedia, un desastre que apagó la vida de más de 20.000 personas y del que muy pocos sobrevivieron.

Es así como integrantes de la Fuerza Aérea Colombiana acompañaron el acto conmemorativo, llevado a cabo en el Campo Santo de Armero declarado asi por Papa Juan Pablo II, un lugar simbólico en donde permanecen las tumbas que construyeron los sobrevivientes para nunca olvidar la tragedia.

“Es el día más triste que hemos tenido y del que hoy solo quedan miles de historias y recuerdos muy dolorosos”, afirmó uno de los asistentes al evento, quien perdió a su esposa y un hijo en la tragedia

La Fuerza Aérea Colombiana y sus aeronaves fueron fundamentales en el rescate de cuerpos y el traslado de sobrevivientes que fueron llevados en esa época a poblaciones vecinas, como Guayabal, Lérida y Mariquita, en el departamento del Tolima, por eso para todos sus hombres y mujeres, Armero representa el más latente recuerdo de lo letal que puede ser el poder de la naturaleza y como en medio del llanto, la muerte y el dolor, puede resurgir la esperanza y la vida.