El papa Francisco  clamó contra los que fomentan la “división” y la exclusión del diferente en su primer gran acto en Panamá, en el que se entregó a los jóvenes y durante el que no se refirió a ninguno de los países de la región que atraviesan dificultades, como Venezuela o Nicaragua.

El Pontífice, el primero procedente de Latinoamérica, hizo un discurso integrador, a favor del multiculturalismo, y celebró que los jóvenes de hoy en día “desmienten y desautorizan todos esos discursos que se concentran y se empeñan en sembrar división, en excluir o expulsar a los que no son como nosotros”.

Tras hacer un breve recorrido por el paseo marítimo de la capital panameña a bordo del papamóvil, el santo padre, de 82 años, apareció en la enorme tarima, de cuatro alturas, junto a jóvenes de los cinco continentes.

Abajo, le esperaban más de 250.000 peregrinos de 150 países para darle la bienvenida a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), uno de los principales eventos de la Iglesia que por primera vez se celebra en Centroamérica, una región mayoritariamente católica que solo había sido visitada por Juan Pablo II.

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