Con balde y bolsas en mano, 70 hombres de la Defensa Civil de Antioquia caminan por las orillas secas del río Cauca, para rescatar a los pescados que quedaron atrapados en la arena y las piedras tras el cierre de casa de máquinas de Hidroituango.

El afluente tiene un color verde con visos amarillos, la corriente es lenta, casi nula y en algunas zonas hay olores fétidos por la mortandad.

El coordinador de la Defensa Civil, Juan Carlos Posada y quien lidera el rescate de la fauna, advirtió que algunas personas están consumiendo y comercializando los peces que encuentran muertos en los islotes.

Posada advirtió que su consumo “es un riesgo para la comunidad porque la alta temperatura descompone rápidamente la carne”.

Una regleta de dos metros que mide la altura promedio del río al paso por Puerto Valdivia está en cero, porque esa zona ya está completamente seca.

La búsqueda de peces se extiende por cinco municipios: Valdivia, Tarazá, Cáceres, Caucasia y Nechí. Se espera que el viernes el caudal del regrese a su estado nivel natural.

Un grupo de expertos de EPM recorren estas localidades supervisando e informando a la comunidad sobre el estado del Cauca.

La labor de rescate es apoyada por 700 nativos que fueron contratados por Empresas Públicas de Medellín (EPM) y, desde el momento en el que se cerraron las compuertas, trabajan para salvar la mayor cantidad de peces que sea posible.

Los pobladores están preocupados porque no saben cuándo se recuperará el caudal y con él su medio de subsistencia; muchos de ellos están recolectando arena en las islas para venderla como material de insumo para construcción.

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