Historia

Sobre las 8 p.m. del martes los residentes del barrio La Esperanza escucharon tres tiros. Al salir de sus casas se percataron que había una multitud de personas afuera de la compraventa de razón social ‘Motos Galindo’ cuya nomenclatura es 27-13.

Todos rodeaban a Bernardo Marín Urrea, conocido en el sector como ‘Botija’, quien recibió un impacto, al parecer, con un revólver que habrían accionado dos hombres a bordo de un rodante que estaba detrás de un carro blanco.

Según testigos, los ‘gatilleros’ una vez atentaron contra la vida de Marín Urrea escaparon como si nada por la 25 hacia la Quinta, mientras la víctima fue llevada al hospital San Francisco, que queda a tres cuadras del lugar de los hechos.

Sin embargo, Marín Urrea tuvo que ser remitido al hospital Federico Lleras Acosta, pues la ojiva causó daños graves en su cuerpo, a tal punto que los médicos no lograron salvarle la humanidad, ya que sufrió un paro respiratorio.

 

Hipótesis

A la escena del crimen arribaron unidades de la Sijín Metib, que asumieron la investigación del asesinato. Para la Policía, el caso está relacionado con una riña.

“Momentos antes de que se cometiera el hecho entre Bernardo Marín Urrea y otro sujeto que está plenamente identificado, ellos salieron y después el victimario lo alcanzó en una moto y le propinó un disparo en la espalda. Él llegó con signos vitales al hospital y fue remitido al Federico Lleras, la Policía lo entrevistó y él manifestó la identidad del sujeto porque son conocidos y tenían sus disputas. Estamos procediendo con Fiscalía para librar la correspondiente orden de captura”, refirió el coronel Nicolás Carmen Aristizábal, comandante de la Policía Metropolitana de Ibagué.

El oficial, también refirió que el fallecido tenía 12 anotaciones judiciales por delitos como violencia intrafamiliar, tráfico, fabricación o porte de armas de fuego o municiones y lesiones personales.

Además, trascendió que en abril de 2014 Marín Urrea fue detenido junto a una mujer por el punible de extorsión en el momento en que recibían un paquete que simulaba contener la suma de dos millones de pesos en efectivo, de manos de un hombre de 35 años de edad, como exigencia para no atentar contra su integridad personal o la de su familia.

EL NUEVO DÍA