El sector lechero de Roncesvalles sigue en riesgo, pues las tres vías que dan salida a la producción permanecen en estado crítico. El hecho genera continuas pérdidas económicas a los empresarios, a tal punto que solo quedan dos salidas: pagarle menos a los productores por litro de leche o parar las operaciones en esta parte del Tolima.

Hace cuatro días a la altura de la vereda El Diamante en el kilómetro Uno de la vía San Antonio – Roncesvalles, un carro cisterna que transportaba cerca de nueve mil 400 litros del producto quedó ‘atascado’; la emergencia generó que se tuviera que traspasar el líquido a otro vehículo, logrando salvar cinco mil 100 litros.

Tras los esfuerzos, el carro fue removido tres días después, lo que significó una pérdida total de más de cuatro mil litros de leche.

Según David Criollo Bedoya, representante de Agroindustria El Castillo, el hecho es repetitivo, “pues las condiciones de la vía son prácticamente deplorables, es una situación bastante difícil para toda la región”.

Y no es una exageración esta percepción, teniendo en cuenta que los habitantes, agricultores y productores de ‘Ronces’ cuentan con otras dos opciones que están en iguales condiciones de deterioro. Estas son Ibagué – Rovira – Playarrica – Roncesvalles y la otra que conduce al Valle del Cauca, específicamente a Sevilla.

Riqueza lechera

La empresa actualmente le compra el lácteo a 76 familias productoras de ‘Ronces’, distribuidas en diferentes veredas, entre estas, Rosales, San Marcos, El Tesoro y Cucuanita. Se calcula que al mes están transportando cerca de 126 mil litros hacia lugares como Alvarado, Ibagué y en mayor proporción a Neiva. Esta producción genera 89 empleos directos y más de 100 indirectos.

Ello, es un ejemplo de que el lácteo es el motor de la economía de la población, pero no se puede alcanzar el progreso ideal debido a las condiciones viales.

“Nos vemos afectados como empresarios porque estamos incurriendo en demasiados gastos en el rubro de transporte”, dijo Criollo Bedoya.

Agregó que, en vez de contemplarse la posibilidad de aumentar el precio de compra a los pequeños productores, se está pensando en tomar medidas contrarias.

“Estas situaciones o llevan a que en algún momento (se tenga) que parar las actividades, porque se está perdiendo dinero o de alguna manera u otra, el productor se ve afectado, porque no se va a poder seguir pagando el mismo precio, porque el costo de extraer esa leche de la zona cada día incrementa más”, comentó el empresario.

Situación que genera preocupación ya que los productores serían los que entren en pérdidas, pues mientras el valor del lácteo baja el de los insumos tiende a subir.

Antecedentes

Criollo Bedoya recordó que su padre José Criollo, era el propietario de la comercializadora El Castillo Chaparral S.A.S. y decidió acabarla en 2017 debido a los problemas viales que originaron daños a la flota de vehículos y pérdidas constantes del producto. Añadió que conoce los altos costos que significa una pavimentación, pero solicita “que por lo menos se den las garantías para que la vía esté en condiciones aceptables, siquiera para poder nosotros seguir realizando la actividad”. 

Otra de las situaciones que tuvo que sortear la familia Criollo y que aportó al cierre de El Castillo fue el flagelo de las extorsiones. 

Con respecto a ello, se conoció que las investigaciones terminaron con dos capturados, que fueron liberados posteriormente por vencimiento de términos. 

EL NUEVO DÍA