La última vez que vieron a John Jairo Guayará Díaz fue a los 34 años de edad, cuando corría el 2008. Él trabajaba en una finca en Calarcá, Quindío, y se fue para Roncesvalles. En noviembre de ese año, sus parientes recibieron una llamada donde les informaron que Guayará Díaz había sido ejecutado por grupos al margen de la ley. Y, 10 años después, el cuerpo fue exhumado el 13 de septiembre de 2018 en zona rural de Rovira. Este jueves, los allegados de Guayará Díaz sellaron esa honda herida que les causó la guerra.

Por su parte, la madre de Miguel Hernando Campuzano Clavijo, recordó que el 13 de febrero de 1999 su hijo estaba sentado en un pastal al lado de su casa en la vereda Bruselas, de Planadas, donde dos guerrilleros se lo llevaron a la fuerza hacia el sector La Biecha, allí lo mataron. Su cadáver fue inhumado por cuenta de sus seres queridos sin intervención de las autoridades y el 13 de agosto del 2017, fue exhumado.

En los dos casos se llevó a cabo la plena identificación de los cuerpos, según lo ordenó un Fiscal Especializado por el Grupo Interno de Trabajo de Búsqueda, Identificación y Entrega de Personas Desaparecidas.

EL NUEVO DÍA