El Juez Segundo Especializado condenó a 17 años de prisión a los soldados regulares Samuel Beltrán Ballesteros y Diego Robayo Bejarano por el homicidio agravado de su compañero de pelotón, Carlos Javier Álvarez Herrera, conocido como ‘Gemelo’ y por porte ilegal de armas de uso privativo de las Fuerzas Militares.

 

Hechos

Los compañeros de ‘Gemelo’, del pelotón ‘Furia Uno’, del batallón 16 Patriotas, adscrito a la Sexta Brigada del Ejército, de una compañía integrada por 35 soldados y cuatro suboficiales, planearon asesinar al joven el 25 de diciembre.

Así que concertaron sacarlo de la base militar hacia las 7:19 de la noche, cuando Robayo Bejarano estaba de centinela. Le dijeron bajo engaño que iban a reclamar marihuana en la vereda San Vicente del Líbano, cerca de donde estaban y esperaban que Álvarez Herrera no se negara porque además era consumidor.

Todo porque el occiso había sostenido una pelea con ellos por la pérdida de cannabis y un dinero producto de esa comercialización, incluso a principios de diciembre hubo roces y hasta disparos.

En una ocasión, un cabo de la compañía encontró al occiso fumando marihuana dentro del ‘cambuche’ y lo describió como una persona poco tolerante.

Para cumplir su cometido, los detenidos agarraron el fusil del soldado Carlos Alberto Blandón Villa, quien prestó guardia hasta las 7 de la noche y lo dejó en un árbol como acostumbraba hacer, cerca de su ‘cambuche’.

Los sujetos tomaron rumbo a la vereda San Vicente. Cuando llegaron a un punto, Beltrán Ballesteros montó el fusil que le habían quitado al compañero de patrulla. El arma se trabó varias veces, sin embargo, logró dispararle a ‘Gemelo’, pero él le gritó que no lo había matado. Así que le entregó el arma de largo alcance a Robayo Bejarano y le dijo que ‘lo calle’, y este le disparó en el cráneo al joven.

 

El hallazgo del cuerpo

 El cuerpo de Carlos Javier Álvarez lo hallaron en un camino en zona rural del Líbano. ‘Gemelo’ tenía 20 años de edad, llevaba ocho meses en el Ejército y sus compañeros le confesaron el crimen al coronel Diego Fernando Díaz Torres. La noche del homicidio, el ruido de la pólvora se confundió con el de los disparos.

EL NUEVO DÍA