A la fecha van 27 días de este fenómeno natural, en algunos hay más abundancia que otros, lo que genera que la rentabilidad de los pescadores, al igual que las canoas que flotan por el río Magdalena, tambaleen constantemente.

El paso del tiempo, el cambio climático y la contaminación, son factores que han transformado la dinámica del río Magdalena, afluente que a pesar de las adversidades ambientales mantiene su majestuosidad y sigue siendo uno de los principales sustentos económicos para cientos de familias hondanas.

Aunque son tiempos difíciles, los pescadores tienen fe y creen en la sabiduría de la naturaleza, por lo que en esta época de subienda y en medio de un periodo de sequía, madrugan acompañados de sus redes y de la ilusión que este día será mejor que el anterior.

Raúl Rondón, representante legal de la Asociación de Pescadores Independientes, Asopein, comentó que la situación ha sido compleja, pues el bajo nivel que registra el río hace que los peces se muevan solo por el centro.

“Antiguamente, no importaba como estuviera el río, se cogía el pescado, pero hoy en día nos toca (depender) de la ayuda del clima. El río se ha vuelto muy inestable y esto hace que haya problema para cogerlo”.

En la actualidad, en Honda existen siete asociaciones que reúnen a cerca de 300 pescadores, seis de ellas pertenecen a la Federación de Pescadores Artesanales del Centro y Alto del río Grande de la Magdalena, Fepescarmag, pero se calcula que existen otros 600 que son independientes.

Raúl quien se ha dedicado a la pesca toda su vida, narró que años atrás los que se dedicaban a este oficio podían ahorrar dinero para sobrevivir el resto de año, pero hoy en día no.

Subienda Honda

“Los compañeros se han ido a las tiendas, los negocios, les han fiado y hay muchos que no han podido pagar”.

Hecho que refleja que de la subienda depende el comercio y la economía del municipio “hay pescado y todo negocio se mueve, todo se vende desde una aguja, las empanadas, cualquier negocio funciona, si no hay pescado todo negocio fracasa”.

En este trabajo el rol de la mujer, además de las que se le miden a la pesca, está el de arreglar nicuros, bocachicos y bagres, para esta temporada las expectativas eran altas, sin embargo, la realidad es que al disminuir la cantidad de peces atrapados, es menor la mano de obra femenina contratada para enyuntar.

“Las mujeres vivían de arreglar el pescado, sus familias dependían de esto, Dios quiera que con las alternativas que estamos creando nos solventemos un poco y podamos solucionar en parte los problemas que tenemos”, agregó Raúl.

De otro lado Eugenio Pérez Acuña, un adulto mayor de 76 años dijo que lleva más de 60 como pescador e indicó que en la época dorada llegaban camiones de otras regiones cargados de hielo y salían repletos de diferentes especies y prácticamente todo se cogía cerca a las orillas.

“Era una comercialización de pescado muy buena, en ese tiempo la subienda duraba mucho, los peces quedaban represados con las palizadas, salía esa atarraya llena, hoy en día toca coger en canoa”.

Subienda Honda

‘Pescando’ herederos

A diferencia de años anteriores, en donde los jóvenes seguían los pasos de sus padres y el Magdalena se convertía en su vida, ahora a las nuevas generaciones no les llama la atención subirse a una canoa desde la madrugada o en las noches y lanzar las redes.

Según el representante de Asopein, el 90% de los pescadores ya pasan de 60 años y a los menores no les interesa este oficio, pues consideran que no es productivo.

“Tenemos problemas por eso en las organizaciones, porque los muchachos no quieren participar, esto ha hecho que tengamos que hacer un barrido, tratar de convencerlos de que esto es muy importante.

“No podemos dejar acabar las organizaciones, debemos meterles el cuento a los muchachos”, expresó Raúl Rondón.

Agregó que le preocupa que se pierda la tradición “lamentablemente, nosotros como pescadores viejos vamos dejando poco a poco, porque el río deja sus enfermedades, sus problemas, queremos tener el compromiso de la Aunap con los muchachos”.

Buscando alternativas

Ante el complicado panorama, las asociaciones le están apostando junto a la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca, Aunap, a la creación de la Casa del Pescador, un proyecto que entregará diferentes elementos como un fabricador de hielo en salmuera, vitrinas exhibidoras, dos congeladores con paneles solares y neveras iglú.

El aporte de la Administración local es entregar en comodato, la estructura conocida antiguamente como el Cespa. Sobre este tema, el alcalde Richar Fabián Cardozo, indicó que tradicional y culturalmente, los pescadores aportaron significativamente al desarrollo de Honda, por ello, su idea es que esta comunidad quede incluida en el Plan de Desarrollo de forma transversal.

Agregó, que con la Aunap y la estrategia del Ministerio de Agricultura Coseche y venda a la fija, se busca entregar una herramienta que les ayude económicamente.

“La estrategia consiste en que los pescadores se lleven las neveras, pesquen, traigan los peces a la Casa del Pescador, se arreglen, se empaque al vacío y se congele y hacer toda la cadena de venta directamente, sin intermediación.

“Como administración les vamos a entregar un local en la plaza de mercado para que los distribuyan ellos mismos, con las asociaciones”.

Ante el cambio de la dinámica del río, el turismo es otro camino para los pescadores artesanales, según la directora de Cultura y Turismo, Alejandra Marcela Prieto Taborda, en la Casa del Pescador se espera desarrollar proyectos de cocina y artesanales, asimismo, se está en conversaciones con una universidad para capacitar a las asociaciones.

Todas las iniciativas apuntan a crear una estrategia económica sustentable en el tiempo.

Subienda Honda

Redes que generan riesgo ambiental

Guillermo Aguirre, quien tiene más de 70 años, contó que se crió y sigue viviendo del río Magdalena, igualmente, que le preocupan los errores que comenten varios pescadores, pues estarían colocando en riesgo la sostenibilidad alimentaria del mañana.

Opinión que está basada en el tipo de redes que algunos “pescadores viejos” utilizan como la chinchorra menuda, trasmallo menudo y un tipo en el que vienen tres redes de diferentes dimensiones, en este último además de atrapar los peces de tamaño permitido, también, hala el pequeño o conocido como puntilla.

“Les dice uno y se ponen bravos, les digo si se acaba el pez de qué van a vivir”, la preocupación es que capturan a los más diminutos, que en ocasiones son devueltos al río muertos.

Lo permitido por tamaños es la captura de nicuros de 18 centímetros, capaz de 20 centímetros, bocachico de 25 centímetros y bagre de 80 centímetros.

En el caso del bagre, hay dos periodos de veda durante el año, por lo que los pescadores proponen que se cree un subsidio o ayuda de sostenimiento en este tiempo, con el objetivo de que se deje descansar tanto a la especie como al río.

“Queremos servir de vigías en ese periodo, tiempo en donde haríamos limpieza al río por un mes”, agregó Raúl Rondón.

Finalmente al preguntarle a Guillermo y a Raúl qué significa para ellos el río, sin dudarlo respondieron que es su vida, pues en las aguas del Magdalena se formaron, solventaron sus necesidades y las de sus familias, en sus palabras “ha sido, es y será todo”.

Subienda Honda

Dato

Honda se alista para la versión 52 de La Subienda, actividad que rinde honor a este fenómeno natural y a los pescadores. Las actividades van del 27 de febrero al primero de marzo.

EL NUEVO DÍA