Un total de 10.056 personas han fallecido por la COVID-19 en el estado de Nueva York, epicentro mundial de la enfermedad, según lo anunció este lunes el gobernador Andrew Cuomo.

En su conferencia diaria, Cuomo comparó esta cifra con las 2.753 víctimas mortales causadas por los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 contra las torres gemelas y aseguró no obstante que los muertos en las últimas 24 horas (671) han registrado un descenso respecto a los días anteriores, que rondaron por encima de las 750 víctimas.

Asimismo, Cuomo aseguró que a pesar de estas muertes, los datos apuntan a un aplanamiento de la curva gracias a que se ha podido controlar la expansión de la enfermedad, que ya ha afectado a más de 195.000 personas.
En este sentido, apuntó que el número de hospitalizaciones registrado en las últimas horas fue de 1.958, la menor cifra desde el 29 de marzo, y el de enfermos admitidos en la unidad de cuidados intensivos fue de 83, manteniéndose por debajo de los cien ingresos diarios, como ha ocurrido en las ultimas tres jornadas.

“¿Lo peor se ha acabado?”, se preguntó el gobernador antes de contestar “Sí, si continuamos avanzando de manera inteligente”, dijo en referencia a la necesidad de retomar de manera progresiva la actividad económica.

Sin embargo, advirtió que “no va a haber una epifanía, no va a haber una mañana con los titulares diciendo: ¡Aleluya, se ha acabado! Eso no va a pasar”.

Sobre la recuperación de la actividad social y económica previa a la expansión del nuevo coronavirus, Cuomo destacó la importancia de mantener el “delicado equilibrio” entre el regreso a la vida cotidiana y el control de la expansión de la pandemia.