«Grandes restricciones de movimiento que mantienen a mucha gente en casa y limitan la posibilidad de muchos para trabajar y socializar debe ser el último recurso a la hora de prevenir la COVID-19 y evitar que los sistemas sanitarios se saturen», señaló el portavoz de la OMS, Tarik Jasarevic.

La fuente oficial añadió que este tipo de medidas «no son sostenibles, dado el gran impacto social y económico».

Jasarevic insistió en que «no se trata de elegir entre dejar el virus libre o cerrar nuestras sociedades», y recalcó que hay más herramientas para combatir la pandemia que incluyen la higiene de manos, el distanciamiento físico, el uso de mascarillas, y por parte de las redes sanitarias el rastreo de casos y contactos.

El portavoz afirmó que las medidas de contención del coronavirus han de depender siempre de los informes de riesgo locales, y subrayó que los confinamientos a nivel nacional «no pueden ser la medida de control por defecto».